Los primeros días de abril han traído tres noticias especialmente relevantes para quienes conviven con distrofias hereditarias de la retina (DHR). Proceden de distintos equipos y empresas, pero todas apuntan en la misma dirección: la investigación avanza con paso firme y las opciones terapéuticas continúan ampliándose.
La primera llega desde la Universidad de Florida, donde la científica Shannon Boye y su equipo han desarrollado un nuevo vector viral para terapia génica, llamado AAV-SPR. Este avance podría marcar un antes y un después en la forma de administrar tratamientos para enfermedades como la retinosquisis ligada al cromosoma X (XLRS) o la amaurosis congénita de Leber tipo 1 (LCA1). A diferencia de los vectores tradicionales, que requieren una inyección subretiniana que desprende temporalmente la retina, el nuevo AAV-SPR puede dispersarse desde zonas periféricas sin necesidad de tocar la fóvea. Esto reduce riesgos y amplía la eficacia del tratamiento. Algunos pacientes de los ensayos ya han descrito mejoras tan significativas como ver estrellas por primera vez o leer la pizarra desde el fondo de la clase, un testimonio que ilustra el potencial real de esta tecnología.
