El año 2025 ha sido especialmente relevante en el campo de las enfermedades hereditarias de la retina. Aunque aún no contamos con tratamientos curativos definitivos para muchas de estas patologías, los avances registrados nos acercan cada vez más a opciones que pueden frenar la progresión, mejorar la calidad visual o incluso recuperar funciones en ciertos casos.
A lo largo del año se han consolidado diversos hitos científicos y clínicos que suponen una nueva etapa en el abordaje de enfermedades como la retinosis pigmentaria, la enfermedad de Stargardt o la neuropatía óptica hereditaria de Leber, entre otras.
